Mi amiga T

Dónde anda… hoy no la encuentro.
Me cuelo entre recovecos intentando alcanzarla
pero su estela se aleja y se pierde.
Miro y aparece,
se esconde si me despisto.
A veces parece que piense por sí misma
e interprete que la persigo para deshacerme de ella.
Pero quiero hablarle.
Decirle que sé que es parte de mi vida
y que voy a dejarla estar.
Cuando quiera venir a visitarme…
No voy a chillarle.
Ni a desesperarme.
Ni a huir a ninguna parte.
No habrá reproches por lo que me hizo o dejo de hacer.
Intentaré hablarle tranquilamente.
Mantener una conversación.
Mientras vemos la lluvia caer
o los rayos de sol nos traigan su calor
o la luna sea la única luz que nos acompañe.
Le abriré la puerta como a una amiga
y le contaré que un día parece tornarse en azul oscuro
y otros de un verde acuarela.
También en distintos tonos de grises.
Pero que no lo tome a mal.
Es mi manía de ponerle un nombre a todo.
Parece que a veces juguemos,
como hoy,
que por más que la persigo no la siento.
Y otros días llega y ocupa todo mi espacio
y siento que me asfixia y me oprime…
Pero estoy aprendiendo a vivir con ella.
Cuando llega…
Le digo: “Hola T” (mi manía de ponerle un nombre a todo)
Respiro y la dejo estar.
Respiro y me dejo ser.

©LilyCarmona